directiva vigilancia y resiliencia del suelo

Vigilancia y resiliencia del suelo: La UE aprobará una directiva con foco en el apoyo al agricultor

El pasado 23 de octubre el Parlamento Europeo adoptó la propuesta de una nueva Directiva relativa a la vigilancia y la resiliencia del suelo, y aunque suena técnico, se trata de un hito crucial que transforma el futuro de la agricultura y la gestión ambiental en Europa. Este es el primer paso para conseguir unos suelos sanos en toda Europa de aquí a 2050.

Aunque todavía no se ha publicado en el Diario Oficial de la Unión Europea (DOUE), lo hará en las próximas semanas, y que los estados miembros dispondrán de tres años a partir de la entrada en vigor de la Directiva para incorporarla a su Derecho interno, se trata de una oportunidad para las consultoras ambientales de ACECMA,  especialmente para aquellas que pertenecen a la Mesa del Suelo, para reforzar su trabajo en esta materia, abrir nuevos mercados y ampliar sus servicios y especializaciones.

La nueva legislación persigue un objetivo simple y poderoso: lograr suelos europeos saludables para 2050, alineándose con la ambición de «contaminación cero» de la UE.

Un Marco común de vigilancia del suelo

Se crea por fin un marco armonizado para vigilar la salud del suelo en todos los Estados miembros. Esto implica el seguimiento de descriptores comunes que caracterizan los aspectos físicos, químicos y biológicos, utilizando metodologías de muestreo de la UE. Este conocimiento real nos permitirá comprender el verdadero estado de nuestros suelos, de los cuales se estima que entre el 60 y el 70% están actualmente degradados.

Cero obligaciones nuevas para agricultores

Aquí está el cambio de paradigma más refrescante: la directiva no impone nuevas obligaciones a los propietarios ni a los gestores de tierras. En su lugar, el foco se pone en el apoyo directo:

  • Asesoramiento y Formación: Los países de la UE deben ayudar a los agricultores con asesoramiento independiente, formación y desarrollo de capacidades.
  • Financiación e Innovación: Fomento de la investigación y la innovación para mejorar la salud y la resiliencia del suelo.
  • Evaluación de Costes: Los Estados miembros deberán evaluar periódicamente el coste económico para los agricultores de mejorar la salud del suelo.

Es un giro fundamental: no se trata de imponer reglas, sino de construir una asociación para la salud del suelo.

La degradación del suelo le cuesta a la UE al menos 50.000 millones de euros al año. Esta ley es un reconocimiento de que el suelo no es solo «tierra»; es un sistema vivo y un activo económico y ambiental que se puede medir, cuidar y restaurar.

Para las consultoras de ACECMA, expertas en la caracterización, descontaminación y gestión del suelo, esta ley abre un nuevo horizonte de colaboración:

  • Estrategias a largo plazo: Ayudar a los agricultores a traducir los nuevos datos de monitoreo en estrategias personalizadas y sostenibles de salud del suelo.
  • Conexión ciencia-práctica: Actuar como puente entre los datos científicos de la UE (como los proporcionados por el programa LUCAS Soils) y las prácticas agrícolas reales sobre el terreno.
  • Gestión de suelos contaminados: La ley exigirá a los Estados miembros que elaboren una lista pública de lugares potencialmente contaminados en un plazo de 10 años, además de crear una lista de vigilancia de sustancias emergentes (incluidas las PFAS y plaguicidas). Esto refuerza la demanda de los servicios de descontaminación y gestión de riesgos de nuestras consultoras.

En palabras del ponente Martin Hojsík: “Sin suelos sanos no hay futuro; sin conocer su estado no podemos protegerlos. Me alegra enormemente que (…) los agricultores reciban ayuda para protegerlos y mejorarlos”.

Aquí se puede consultar el texto que se debe aprobar

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